VERMIGLIO: DUREZA Y TERNURA
La directora italiana Maura Delpero ("Maternal"), escribe el guion y dirige esta película. Italia 1944. En un pueblo situado en la montaña, vive Cesare (Tommaso Ragno), el maestro del pueblo, con su esposa Adele (Roberta Rovelli) y su familia numerosa. Irrumpiendo la rutina del lugar, llega Pietro (Giuseppe De Domenico), un joven que ha desertado del frente. Lucia (Martina Scrinzi), la hija mayor del profesor se enamora de él.
Delpero escribe una historia preciosa y la cuenta conjugando la dureza de muchas situaciones con la ternura. Hay un cuidado extremo del detalle en cada escena. La fotografía, cada rincón de la casa familiar, de la sencilla escuela, las colchas de ganchillo de la ropa de cama, la delicadeza a la hora de servir el vaso de leche a cada niño, todo narrado con un tempo tranquilo que retrata la vida rural, con su aspereza, pero también con la serenidad de los paisajes, el trato con los animales. Tienen mucho encanto los diálogos entre los hermanos, sobre todo de uno de los niños más pequeños, con salidas divertidas. Maravillosas las escenas de la noche cuando los niños amontonados de forma amorosa en las habitaciones se dan calor, comparten sus inquietudes y se hacen grandes preguntas. Destaca el personaje del maestro, un hombre inteligente, la única persona culta del pueblo, vocacional, pero imperfecto, con claras preferencias entre sus hijos guiadas por el nivel de inteligencia, con el egoísmo y machismo propios de la época. Tommaso Ragno tiene una presencia que llena la pantalla. Una historia realista que habla del enamoramiento, la educación, las relaciones familiares. La cruda realidad que se impone y fuerza una dura toma de decisiones dados los escasos recursos económicos. (Valoración: 8 sobre 10).
Delpero escribe una historia preciosa y la cuenta conjugando la dureza de muchas situaciones con la ternura. Hay un cuidado extremo del detalle en cada escena. La fotografía, cada rincón de la casa familiar, de la sencilla escuela, las colchas de ganchillo de la ropa de cama, la delicadeza a la hora de servir el vaso de leche a cada niño, todo narrado con un tempo tranquilo que retrata la vida rural, con su aspereza, pero también con la serenidad de los paisajes, el trato con los animales. Tienen mucho encanto los diálogos entre los hermanos, sobre todo de uno de los niños más pequeños, con salidas divertidas. Maravillosas las escenas de la noche cuando los niños amontonados de forma amorosa en las habitaciones se dan calor, comparten sus inquietudes y se hacen grandes preguntas. Destaca el personaje del maestro, un hombre inteligente, la única persona culta del pueblo, vocacional, pero imperfecto, con claras preferencias entre sus hijos guiadas por el nivel de inteligencia, con el egoísmo y machismo propios de la época. Tommaso Ragno tiene una presencia que llena la pantalla. Una historia realista que habla del enamoramiento, la educación, las relaciones familiares. La cruda realidad que se impone y fuerza una dura toma de decisiones dados los escasos recursos económicos. (Valoración: 8 sobre 10).
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